¿Atrapado por los cambios en la Ley de Nacionalidad?
La Alternativa a la Nacionalidad que no te han contado
Hace poco me encontré con un artículo de opinión en el diario Público titulado: "Residência de longa duração: a nova carta de alforria".
Y por más que busqué en mi limitado vocabulario portugués —y debo confesar que no es el más amplio del mundo—, no encontré la palabra “Alforria”: no entendía a qué se refería esta columnista con esta comparación. Así que hice la tarea: desmenuzar el artículo para entender un poco más a lo que se refería...
Lo primero que me encuentro es una realidad: el gobierno portugués aumentó el tiempo de residencia para la obtención de la nacionalidad. Nada raro la verdad, ya se venía hablando del tema hace bastante tiempo. Pero a lo que voy, es al tono particular del artículo y que se refuerza con el cambio de la Ley, pues se menciona esta nacionalidad como algo lejano, distante… inalcanzable.
Así que comencé a entenderlo: aquella carta de Alforria es como una carta de independencia, esa que nos permite ser libres en el país en el que decidimos vivir.
Y obvio, tras varios años de vivir en EUROPA, lo que más quisiéramos es obtener esa libertad para vivir, trabajar, estudiar y circular en los países miembros de la Unión Europea, tal como si fuésemos un ciudadano europeo. Pues, a la final, tras años de estar en este país Portugal, contribuir, aprender sus reglas, normas, cultura y ver cómo mi hija termina moviéndose al son de los corridinhos (música popular portuguesa) que suenan en la televisión de un domingo por la tarde, estoy más que convencida de que merecemos más que la nacionalidad: merezco los mismos derechos que un ciudadano europeo.
Así que guardo silencio mientras digiero lo que yo misma escribo y vuelvo a preguntarme... ¿En serio? ¿Merecemos los derechos de un ciudadano europeo?
Y la respuesta, más que ser un sí o un no, es una cuenta en la cabeza de cuántos años hacen falta para alcanzar esa nacionalidad, sumando el doble de tiempo con los nuevos cambios.
Aunque al continuar leyendo el artículo, me encuentro con un mecanismo poco difundido, donde la misma columnista cuestiona la poca divulgación. La RESIDENCIA DE LARGA DURACIÓN, una directiva de la Unión Europea poco conocida, pero muy poderosa:
“Tras cinco años de residencia legal en Portugal, es posible obtener la residencia de larga duración de la Unión Europea. Un estatuto que garantiza movilidad, estabilidad y dignidad jurídica dentro del bloque europeo.”
Y entendí: Alforria, la carta de independencia…así como a los esclavos de hace siglos no se les permitía estudiar para que no se sublevaran, esta RESIDENCIA DE LARGA DURACIÓN puede ser la salida que muchos están buscando pero que no saben que existe. Poco divulgada, pero real. Poco conocida por abogados migratorios, pero que funciona.
En palabras coloquiales, los migrantes tenemos más opciones. No solo es esperar a cumplir los años que el gobierno dicte para obtener la tan anhelada nacionalidad; existe la residencia de larga duración.
Y hablo de esto porque muchos de mis coterráneos han visitado España y tal vez han sentido la duda en sus cabezas… y si tal vez nos movemos para España? Tranquilo, no eres el primero ni el único. E incluso, puede ser una de las mejores decisiones en este momento y te voy a explicar por qué:
Supongamos que Juan, un colombiano que lleva 5 años residiendo legalmente en Portugal, decide irse a vivir a España. Tras tramitar su residencia de larga duración y a la vez ir organizando su documentación para vivir en España, puede llegar con los mismos derechos de un ciudadano europeo y podría sacar su nacionalidad en este país incluso, tras 2 años de vivir en ese país.
Obviamente todo tiene sus requisitos y hay que analizarlos, pero mi punto es: sí hay opciones, sí nos podemos mover. Y lo digo porque, cuando migramos por primera vez, nunca se sabe dónde va a caer este globo.
Si te interesa la Residencia de larga duración:
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